
Estoy ante ti, y a veces me inhibo,
mis oraciones te llegan cada día,
sentidas plegarias,
en susurros del alma.
Mi fe se agiganta cuando estoy contigo,
y es más lo que ruego,
que cuanto agradezco, se da por entendido
que al recibir tu gracia
de hinojos me inclino.
No encuentro la justa medida,
a tan grande amor, mi entrega difuma.
Te ruego arropes mis miedos,
mis simples intentos por llegar a ti.
Camino tus pasos, si ves que tropiezo
en este camino, toma mi mano.
Silenciosamente, perdón, hoy te pido…
María del Carmen Menéndez García
2012
MACARENA